martes, 11 de septiembre de 2018


 CUANDO EL DEPORTISTA ¨ CREE ¨  EN EL TRABAJO DEL PSICÓLOGO DEPORTIVO

                                Siempre que empiezo a trabajar con algún club o equipo deportivo, lo primero que me gusta dejar claro a padres, directivos, entrenadores y deportistas es que el uso del trabajo psicológico que se va a ofrecer NO ES OBLIGATORIO,  siendo una herramienta de uso totalmente voluntaria.

Y digo esto porque, en mi experiencia profesional trabajando con deportistas siempre he encontrado tres perfiles muy claros;

1º.- El deportista que ve la utilidad de la psicología del deporte, que se involucra con ilusión en este tipo de trabajo, que CREE en él, y que es consciente del valor añadido que supone trabajar la mente para llegar a conseguir su máximo rendimiento deportivo.

2º El deportista que tiene dudas, que no tiene muy claro en que consiste esto de la psicología del deporte y si funciona o no.

3º El deportista que está completamente cerrado a trabajar con un psicólogo del deporte porque esta convencido de que no lo necesita, o simplemente es así, no lo necesita, al menos en ese momento.

Con el primer perfil, los resultados son casi siempre inmediatos, la mejoría suele venir muy pronto, y como el deportista ve que hay resultados y funciona, su ilusión e implicación aumenta, retroalimentando su conducta,  con lo que el trabajo suele ser muy cómodo y fluido, con ese deportista despegamos muy rápido.

El segundo perfil, el dudoso, cuando ve los resultados que consigue el primer tipo y ve la utilidad y la mejora que consigue, suele subirse al carro del trabajo psicológico.

El tercer tipo, salvo momentos puntuales, no suele querer trabajar el aspecto mental.

Es por esto que al principio, suelo encontrar cierta reticencia a acercarse a mi y trabajar algún aspecto concreto, pero pasado un tiempo, al final siempre suele haber más deportistas del club que recurren a la ayuda del psicólogo deportivo de los que no lo usan nunca.

Y digo que no se puede obligar a nadie, porque si el deportista NO VE LA UTILIDAD Y NO “CREE” en ello, aunque no se oponga abiertamente al trabajo, y aparentemente parezca que se involucra, este deportista no se implicará totalmente, por lo que no habrá resultado alguno y si lo hay, va a ser pobre, por lo que será muy fácil para ellos o su entorno, llegar a la conclusión de que la psicología del deporte no funciona, no sirve para nada o cierto psicólogo es un incompetente.

Respecto de lo que significa “CREER” en la psicología del deporte pondría como ejemplo la entrevista realizada a Carolina Marín, la semana pasada en el programa “El hormiguero”, donde hablaba de forma muy gráfica y clara sobre su experiencia en el trabajo psicológico y de cómo le ha ayudado a conseguir su mejor juego y esa FORTALEZA MENTAL que tanto la caracteriza.

Ver video 

                                                    
  
Finalmente, los deportistas han de tener muy presente que la psicología deportiva es una ciencia como lo es la medicina, pero una ciencia que no hace milagros y digo esto por que en un gran número de ocasiones a los deportistas les puede la IMPACIENCIA, quieren resultados inmediatos, pretenden que les toquemos con una varita mágica y les recarguemos de motivación, debiendo ser conscientes que, para llegar al nivel de fortaleza mental de Carolina Marín, detrás hay un largo e intenso trabajo psicológico personalísimo, hecho como un traje a medida y llegar a ese nivel de fortaleza lleva su tiempo.


Nacho NAVARRO
Psicólogo Deportivo
Máster en Psicología del Deporte y la Actividad Física.

Col.Núm: O-02350